¿Reunificar las deudas es la solución?

Es habitual que algunos clientes se hagan la pregunta con la que he titulado el post : ¿reunificar las deudas es la solución?. Para responderla hablaremos de algunos conceptos básicos que deberías aplicar a tus finanzas, ya sean personales o de tu negocio para intentar valorar si reunificar las deudas puede ayudarte.

¿Reunificar las deudas es la solución?

Como en casi todo en la vida detrás de un razonamiento complejo suele existir una lógica aplastante y a menudo bien sencilla. Muchos clientes me plantean de inicio que reestructurar o reunificar las deudas es la solución que necesita su negocio. Sin embargo,  ¿esto es siempre así?. La respuesta es no.

Hay veces que reunificar las deudas da la oportunidad que necesita el negocio y otras veces que puede contemplarse de forma simultánea con otro número de medidas, ya que por si sóla no asegura la viabilidad del negocio, ni siquiera a corto plazo.

reunificar las deudas

Pongamos un ejemplo bien sencillo con 2 posibles escenarios.

Escenario 1. Imagina que tienes un negocio en el que vendes al año bienes o servicios por un total de 100 euros. Para ganar esos 100 euros has gastado 30 euros en mercancía (aprovisionamiento de materias primas), otros 30 euros en sueldos y salarios y 10 euros en gastos generales (luz, agua, teléfono, seguro…). Así que has ingresado 100 euros y has gastado en total 70 euros, con un beneficio de explotación de 30 euros (beneficio antes de intereses, amortización e impuestos).  Vamos a pasar por alto que una cosa es la cuenta de resultados y otra distinta es la tesorería de tu negocio. Esto ya se ha comentado en el blog en más de una ocasión. Basta simplemente recordar ahora que puedes vender en este mes 100€ y en ingresos te aparecen 100€ pero sin embargo, el cliente te lo va a pagar a 90 días (dentro de 3 meses) por lo que este mes tendrás un incremento de 100€ en ingresos y dentro de 3 meses tendrás un cobro de 100€ (es entonces cuando tu tesorería se ve incrementada en el importe de la venta). Vamos a pasar esto por alto, cuando hablamos de ingresos y gastos vamos a considerar que se cobran y pagan en el mismo momento.

Retomemos la explicación. Hemos ingresado 100€, gastado 30€ en materia prima, 30 € en sueldos y 10€ en gastos generales y nos queda un beneficio de explotación de 30€. Sin entrar a valorar si la empresa obtiene una adecuada rentabilidad por sus operaciones lo cierto es que el negocio permite pagar todos los gastos de la explotación y queda un remanente con el que podemos atender los gastos financieros. Aquí además hemos de comprobar si es posible atender no sólo los intereses sino también el capital que pagamos anualmente por las operaciones financieras que tenemos formalizadas. Lo que suele ocurrir en muchas empresas es que una mala planificación del endeudamiento bancario lleva a financiar el largo plazo con operaciones de crédito a corto plazo cada vez que existe una necesidad urgente de financiación, y en el ejemplo que estamos analizando puede suponer que los pagos al año por operaciones financieras supongan 40€, lo que hace que nuestro beneficio que era de 30€ por el desarrollo de la actividad se torne en un desequilibrio de 10€.

En casos como el de este primer escenario (generamos un beneficio de explotación positivo pero insuficiente para atender las cuotas de préstamos y créditos) lo que hay que poner en valor es que la empresa gana dinero con su negocio y hay que analizar entonces si el endeudamiento bancario se ha planificado adecuadamente. En muchos de estos casos del primer escenario reunificar las deudas de la empresa puede ser una solución.

Escenario 2. Sin embargo en ocasiones llegan clientes que solicitan refinanciar sus dedudas pensando que es la solución que necesitan y al analizar la salud de su negocio, comprobamos que el problema no estriba en la acumulación de préstamos o créditos sino que de partida comprobamos que el negocio no es capaz de atender sus gastos de explotación. En el ejemplo anterior vendemos por importe de 100€, pagamos por materias primas 50€, gastamos 35 € por sueldos y salarios y 20€ por gastos generales. Esto significa que se pierden 5€ en el ejercicio habitual del negocio. Antes de amortizaciones, gastos financieros e impuestos nuestro negocio está en pérdidas. Por lo tanto puedes replantearte refinanciar las deudas de la empresa, pero aunque pases de pagar 60€ a pagar 20€ por tus préstamos, antes de llegar a esto sabes que estás perdiendo dinero por el negocio. Por lo tanto en este caso hay que analizar por qué se pierde dinero en el ejercicio de la actividad, aunque simultaneamente podamos plantear refinanciar las deudas. Tienen que ser medidas simultáneas.

Esto es todo por hoy. Puedes leer este otro artículo en el que hemos escrito sobre el tema de reunificar las deudas y que llamamos Reunificación de deudas. 7 consejos prácticos. En línea con lo que acabamos de hablar puedes leer este otro post Cómo elaborar un plan de viabilidad.

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